En una carrera marcada por la provocación, la sensualidad y el quiebre constante de géneros, Babasónicos se ha reinventado una vez más con Trinchera (2022) y su complemento, Trinchera Avanzada (2023). En estos dos discos, la banda argentina no busca agradar ni impactar como en sus épocas más glam, sino que baja el volumen del escándalo para subir el de la introspección.

Trinchera suena elegante, oscuro, atmosférico. No hay riffs estridentes ni guiños obvios a la pista de baile, pero sí hay groove, sensualidad y capas de producción que construyen un paisaje emocional más contenido, casi cinematográfico.

Temas como “La izquierda de la noche”, “Bye Bye” o “Viento y marea” muestran a un Dárgelos más filosófico, menos eufórico, pero igual de filoso con sus letras.Aunque la estética del álbum sigue siendo sofisticada, las letras ahora hablan de cinismo social, desgaste emocional, resistencias invisibles y el paso del tiempo. De ahí el título: Trinchera. La banda construye canciones como refugios ante un mundo hiperveloz, ansioso y saturado de imágenes.

En 2023, Babasónicos lanzó este EP como una segunda parte que no se siente menor, sino necesaria. Canciones como “Tajada”, “Cicatriz#23” o “Tajada (live)” conservan el espíritu del disco anterior, pero experimentan aún más con estructuras, climas y tempos. Es una continuidad sonora y conceptual que consolida la etapa más madura del grupo, donde la evolución no se grita: se susurra con clase.

Babasónicos no quiere sonar moderno: quiere sonar eterno. Y lo logra en Trinchera y Trinchera Avanzada, discos que no buscan likes, sino permanencia.

Es momento de poder vivir Trinchera una vez más en vivo y qué mejor que en uno de los recintos más emblemáticos de la Ciudad de México: El Auditorio Nacional.

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