Han pasado once años desde aquella noche del 2014 en el Pepsi Center, cuando Deftones dejó a la Ciudad de México sumida en un trance colectivo. Chino Moreno gritaba, susurraba y se deshacía sobre el escenario, mientras las luces envolvían a la multitud en un torbellino de rojos, azules y sombras. Fue una presentación intensa, casi espiritual, que quedó marcada como uno de los conciertos más potentes que la capital ha presenciado.

Desde entonces, Deftones no había vuelto a tocar en la Ciudad de México. Sin embargo, los caminos mexicanos no les fueron del todo ajenos: en 2016, estremecieron el Knotfest México en el Foro Pegaso, y en 2017 encabezaron festivales en Monterrey (Northside Festival) y Guadalajara (BMLS Showcenter). Pero el regreso al corazón del país, al escenario donde miles de fans capitalinos los han esperado durante más de una década, se había mantenido como una deuda abierta.

Ahora, en el Corona Capital 2025, esa deuda se paga con creces. Deftones vuelve a la Ciudad de México con un nuevo álbum que ha reavivado el fervor entre sus seguidores: un trabajo que no busca repetir fórmulas, sino expandir su propio lenguaje sonoro. El disco —una mezcla de furia contenida y atmósferas oníricas— suena como si la banda hubiera aprendido a dialogar con el silencio, a encontrar belleza en lo que antes solo era caos.

Stephen Carpenter mantiene su muro de guitarras, Abe Cunningham sigue golpeando con precisión quirúrgica, y Chino… Chino canta como si las heridas aún respiraran. Es esa dualidad —dolor y calma, fuego y niebla— la que ha hecho de Deftones un referente eterno del metal alternativo.

Su regreso a la capital no es solo un concierto: es un reencuentro con una ciudad que siempre los ha recibido con los brazos abiertos, una reconciliación entre pasado y presente. Cuando las primeras notas resuenen en el Autódromo Hermanos Rodríguez, no será solo nostalgia. Será una constatación de que, aunque pasen los años y cambien las eras, Deftones sigue siendo una de esas pocas bandas capaces de hacer que el mundo se detenga por unos minutos… y tiemble.

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