
Después de tres años de silencio creativo y expectativa, Bruses la cantautora mexicana que no teme explorar emociones crudas y realidades difíciles lanzó su segundo álbum de estudio titulado “Desde el Coma” en verano de 2025, un proyecto que ha sido descrito como uno de los más honestos, intensos y catárticos de su carrera hasta ahora.
El disco nace de una experiencia que marcó la vida de Bruses profundamente: un accidente automovilístico que la dejó en coma inducido durante dos meses cuando tenía 22 años. Esa etapa entre la vida y la muerte no solo fue física, sino psicológica, un punto de inflexión que la confrontó con sus miedos, su ego, sus inseguridades y su relación con la vida y la muerte. Desde el Coma explora ese limbo íntimo con brutal sinceridad.
Bruses ha dicho en varias entrevistas que el disco no fue fácil de crear. Tuvo que escribir cerca de 180 canciones antes de seleccionar las 15 que conforman el álbum, porque enfrentarse a temas tan personales y dolorosos implicó confrontar recuerdos que había mantenido guardados durante años. Para ella, Desde el Coma es más que un proyecto musical: es una forma de sanar, entender y compartir lo que nadie quiere nombrar.
Musicalmente, el álbum es una mezcla de influencias y sonidos, desde atmósferas oscuras y cinematográficas hasta momentos más luminosos, pasando por variaciones que rozan el pop alternativo, electrónica, elementos de trap o estructuras que parecen salidas de una obra teatral sonora. Esto le da al disco una sensación de viaje emocional completo, tan fragmentado y profundo como los recuerdos que motivaron su creación.
Este proyecto también funciona como una declaración de intenciones artísticas para Bruses. En un contexto donde la industria musical muchas veces favorece sonidos seguros o fórmulas probadas, ella apuesta por la vulnerabilidad como herramienta estética, abrazando la honestidad emocional por encima de la alfombra roja. Ese enfoque ha resonado con una base de fans leales y nuevos oyentes que encuentran en sus letras un espejo de sus propias experiencias.
Además de ser un álbum intenso en cuanto a contenido emocional, Desde el Coma también marca una evolución sonora: hay variedad de texturas, estructuras casi cinematográficas y una voluntad clara de romper con etiquetas y normas estilísticas estrictas. Bruses ha dicho que no quiere limitarse a un “género” ni rehacer fórmulas pasadas, sino explorar lo que la creatividad le dicte sin miedo.
En definitiva, Desde el Coma no es solo un disco; es un testimonio de resiliencia, una colección de canciones que funcionan como confesiones, espejos y preguntas sin respuesta fácil. En cada vocal, cada pausa y cada metáfora hay una invitación directa del artista a recorrer, sin protección, el lado más humano de la experiencia de estar vivo —incluso después de haber estado tan cerca de no estarlo
