
En el vasto universo del rock y pop argentino, pocas bandas pueden jactarse de haber transitado con tanta coherencia y riesgo los últimos 30 años. Babasónicos es, sin duda, una de ellas. Desde su primer disco Pasto en 1992 hasta su más reciente producción Trinchera y Trinchera Avanzada, la banda liderada por Adrián Dárgelos ha demostrado una capacidad camaleónica para reinventarse, fusionando géneros y estilos sin perder una identidad única, provocadora y elegante.
Babasónicos surgió en los años 90 en el underground argentino, un contexto marcado por la experimentación y el auge del rock alternativo. Su primer álbum, Pasto, no solo introdujo un sonido fresco y ecléctico, sino que también sentó las bases de la estética que los acompañaría durante toda su carrera: irreverencia, teatralidad y un cierto aire de misterio.
Con canciones como “D-Generación” y “Trance Zomba”, Babasónicos se convirtió en un referente del llamado “nuevo rock argentino”, mezclando el rock con el pop, el funk y la electrónica incipiente. La banda no tardó en atraer la atención de la prensa y del público joven que buscaba algo distinto al mainstream de la época.
A medida que avanzaban los años, Babasónicos consolidó su estilo y se acercó a un público más amplio. Con Dopádromo (1996) mostraron un dominio de los ambientes sonoros y una creatividad que los hacía impredecibles. Pero fue Jessico (2001) el álbum que marcó un antes y un después. Hits como “Los Calientes”, “El Loco” y “Deléctrico” los catapultaron al reconocimiento masivo, sin que esto supusiera una pérdida de su identidad alternativa.
En esta etapa, Babasónicos demostró que podían equilibrar lo experimental con lo comercial, manteniendo un pie en la vanguardia musical y otro en la cultura popular.
Uno de los sellos distintivos de Babasónicos es su capacidad de mutar musicalmente. A lo largo de su carrera han transitado por múltiples géneros: rock, pop, funk, electrónica, dance, psicodelia e incluso toques de trap y R&B moderno. Cada disco es un experimento, pero siempre con un sentido: nunca repiten fórmulas, siempre reinventan su sonido.
Por ejemplo, en Infame (2003) exploraron un pop más oscuro y elegante; en Mucho (2008) se inclinaban hacia la psicodelia y la electrónica; y en Trinchera (2022) mostraron un lado más sobrio, introspectivo y maduro, sin perder la ironía y sensualidad que los caracteriza.
Hoy, a 30 años de su formación, Babasónicos sigue vigente, conectando tanto con quienes los escucharon desde los 90 como con nuevas generaciones. La banda ha logrado algo excepcional: ser contemporánea sin dejar de ser fiel a su historia. Su influencia se nota en la música argentina y latinoamericana, inspirando a artistas de pop, trap y electrónica que buscan romper esquemas.
Su capacidad de adaptarse, experimentar y arriesgarse sin perder autenticidad es la razón por la que, tres décadas después, Babasónicos sigue siendo referencia obligada, no solo en la música, sino en la cultura popular argentina.
Babasónicos regresa a la CDMX para presentarnos su extensa carrera de éxitos en el Auditorio Nacional el próximo 28 de agosto, evento que no puedes perderte.
